¿Quién iba a decirme, que al llegar te encontraría, quizá algún brujo loco o una pitonisa ya curtida por el devenir del tiempo?
Tal vez en un despiste de la naturaleza, estrellas y planetas se alinearon para dar esta conjunción…
La primera vez que te vi, te encontrabas ausente, desprendías un aire de inocencia enternecedor pero mirando tus ojos con más detenimiento, estos irradiaban una fuerza insólita que emanaba desde lo más profundo de tu alma.
Sabias lo que querías pero cada paso tuyo tenía la precaución necesaria, en un crimen ¿Quién podría sospechar de ti? Pensaba yo…
Con el paso de los días, un sentimiento avanzaba a través de mí, como un parásito que poco a poco infecta la mente, tornando en locura cualquier idea que la atravesara y haciendo realidad mis sueños.
Quien sabe, a lo mejor es lo que pretendías y me embrujaste con tus hechizos, tienes el don de cumplir todo lo que deseas.
La felicidad consistía en estar juntos a todas horas, lo demás quedaba en un segundo plano, nuestra marca quedó en el fondo de cada uno, fue una pequeña marca incandescente que grabamos a fuego en nuestros corazones pero alguien ajeno a nosotros controla el tráfico de emociones…
Los días se convirtieron en años, era peculiar como las horas desafiaban al tiempo y las manecillas del reloj giraban sin control, nos percatábamos de ello pero sin darle importancia, el universo jugaba su propio juego, inconscientes nosotros, lo desafiamos.
Buscábamos cualquier rincón de este planeta para engañarlo, arañamos los segundos pero es imposible, el destino esta escrito de antemano ¿Quién podría imaginar una fuerza tan salvaje, desprovista de corazón para pretender rompernos en mil pedazos?
Ignorando el destino, nos dirigimos hacia un desastre, el tiempo se desgarró por completo y las fuerzas de la naturaleza aullaron, dos luces no pueden brillar al mismo tiempo en lo que entendemos como nuestro mundo, ese absurdo titiritero no lo permite y los obstáculos eran terribles, son sus manos quien mueven estos hilos… Para nosotros ya era tarde.
El tiempo aparentemente volvió a la normalidad, desperté en una playa, aturdido, me puse en pie y respire profundamente.
Mire a mi alrededor pero no vi a nadie, no se divisaba signo alguno de vida humana por ninguna parte, no recordaba nada, un olor a acre me invadió, mis oídos no percibían sonido alguno y mi mirada se tornó oscura, me tumbe de nuevo en la playa recuperándome de la gran presión que sentía en el pecho e intente poner en orden las imágenes perdidas de mi mente, ¡quiero recuperar el control cuanto antes!
…